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Educación en Valores Humanos
Sentarse en silencio PDF Imprimir Correo electrónico

Como lo sugiere el nombre, sentarse en silencio implica alentar a los estudiantes a sentarse en silencio por unos pocos minutos cada día. Se dice que el silencio es la forma más efectiva de comunicación, pues le permite a un individuo comunicarse con su propio ser interno. Es sólo en momentos de silencio cuando uno es capaz de reflexionar sobre la propia conducta y así buscar espacio para el mejoramiento. Además sólo en el silencio pueden verse y experimentarse los destellos intuitivos de la excelencia o la perfección. El silencio es la fuerza detrás del genio e imparte una nueva dimensión de profundidad a la personalidad humana. Desde tiempos inmemoriales los grandes científicos, músicos, poetas y artistas han usado y recomendado el hábito de sentarse en silencio, para meditar.

Esta técnica contribuye a lograr una concentración superior, una mejor receptividad y un poder de captación más fino. A un nivel más profundo, fortalece la memoria y prepara el terreno para el despertar de la intuición. Cuando los pensamientos, deseos y emociones se aquietan, van aflorando nuevas perspectivas de paz. Mientras mejora la calidad del trabajo, inculca y desarrolla directamente los valores de verdad y paz. De hecho, se recomienda enfáticamente que el maestro practique en su propia vida personal y cultive el hábito de la meditación, del silencio.

En un aula, la clase debe comenzar y terminar con uno o dos minutos de silencio. Todo lo que se requiere es pedir a los niños que se sienten manteniendo la columna vertebral recta, cerrar los ojos, pensar y sentirse bien. El maestro tiene la opción de "conducir" la imaginación de los estudiantes, haciéndoles pensar en las bellezas de la naturaleza y las pequeñas y grandes bondades del Todopoderoso. Este campo de imaginación podría incluir todas las cosas que los niños aman y admiran. De hecho en este sitio web se incluyen algunos ejemplos de "silencios conducidos" así como la explicación de la práctica de la meditación, como punto al que debemos aspirar llegar. 

Evidentemente, el sentarse en silencio depende en gran medida de la edad de los alumnos. Gradualmente los estudiantes comenzarán a tomar un vívido interés en esta práctica y podrán ser alentados para realizarla en sus casas también.

Así que sentarse en silencio lo puede usar el maestro no sólo en una clase exclusiva de valores sino en cualquier clase de cualquier asignatura.

Es necesario ver esta técnica como parte de un proceso integrado. Su ventaja para la comprensión, memorización, concentración e intuición no puede ser subestimada. Su resultado final es ayudar al niño a discernir, discriminar y usar eficazmente la facultad de la intuición. En resumen, lo ayuda a estar entonado con la voz de su conciencia. Su relación con el amor como fuente de la energía interior, es decir, la conciencia y su reflejo en el pensamiento y las palabras, destacándose la necesidad de la correcta administración de los pensamientos y de la comprensión de que el amor como pensamiento es verdad, para, finalmente, experimentar que el amor como sentimiento es paz.

 

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